La paz también se aprende en familia
Agentes de Pastoral de la Arquidiócesis de Tlalnepantla continúan su formación en Círculos de Familia, ahora en la fase de mediación
El pasado sábado vivimos un nuevo paso en el camino de formación de Círculos de Familia, una iniciativa que busca ayudarnos a reconstruir el tejido social comenzando por el lugar donde aprendemos a amar, escuchar, perdonar y encontrarnos con el otro: la familia.
En esta ocasión, hermanos Agentes de Pastoral de nuestra querida Arquidiócesis de Tlalnepantla participaron en la capacitación correspondiente a la fase de mediación, acompañados por el Pbro. Jorge Atilano González Candia, fundador de CIAS por la Paz y referente del Diálogo Nacional por la Paz, quien compartió con nosotros el tema “La mediación familiar inspirada en Jesús, Constructor de la paz”.
No se trató solamente de aprender una técnica para resolver conflictos. La propuesta nos llevó mucho más allá: a comprender que mediar es aprender a mirar al otro, escucharlo y reconocer su dignidad aun en medio de las diferencias.
Durante la formación profundizamos en principios fundamentales de la mediación como la flexibilidad, la autodeterminación, la confidencialidad, la equidad, la voluntariedad, la imparcialidad y la multiparcialidad. También reflexionamos sobre la misión del mediador: ayudar a identificar los intereses comunes, favorecer un equilibrio entre las partes y facilitar un diálogo en el que cada persona pueda expresarse y ser verdaderamente escuchada.
Y ahí encontramos una clave profundamente evangélica: Jesús no elimina al diferente; se acerca, escucha, pregunta, acompaña y abre caminos de reconciliación.
En una realidad donde tantas familias viven heridas, desencuentros, silencios y dificultades para dialogar, formar agentes capaces de acompañar procesos de escucha y encuentro se convierte también en una tarea pastoral.
La construcción de la paz no comienza únicamente en los grandes acuerdos sociales. Comienza en casa. En la manera en que nos hablamos, en cómo afrontamos nuestras diferencias, en nuestra capacidad de escuchar antes de responder y en la decisión de volver a encontrarnos cuando algo nos ha separado.
Esta capacitación forma parte de un proceso que hemos venido construyendo paso a paso en nuestra Arquidiócesis, organizado e impulsado desde la Dimensión Diocesana de Pastoral para la Familia, con el deseo de ofrecer a nuestras comunidades parroquiales herramientas concretas que ayuden a las familias a encontrarse, escucharse, dialogar y caminar hacia la reconciliación y la paz.
De manera muy especial, queremos expresar nuestro profundo agradecimiento a nuestros sacerdotes de la Arquidiócesis de Tlalnepantla. Después de la presentación que el Pbro. Jorge Atilano González Candia realizó ante el presbiterio de nuestra Arquidiócesis, nuestros sacerdotes han ido sumándose a este camino, abriendo las puertas de sus comunidades y sumando a sus equipos y Agentes de Pastoral para conocer, vivir y formarse en este proceso, con la mirada puesta en algo mucho más grande: poder llevarlo después a las familias de nuestras comunidades parroquiales.
Su respuesta es especialmente valiosa porque expresa una Iglesia que camina en comunión, en la que sacerdotes y laicos asumimos juntos la responsabilidad de acompañar la realidad concreta de nuestras familias. Agradecemos profundamente su confianza, su disposición y su compromiso pastoral para acercar este proceso a quienes viven situaciones de conflicto, incomunicación o ruptura y necesitan encontrar espacios seguros de escucha, encuentro y reconciliación.
En este caminar queremos agradecer de manera muy especial a nuestro Arzobispo, Mons. José Antonio Fernández Hurtado, por su cercanía, confianza y apoyo a las iniciativas pastorales que buscan acompañar la vida concreta de las familias de nuestra Iglesia particular. Su ministerio al frente de la Arquidiócesis nos anima a seguir trabajando en comunión, haciendo realidad una pastoral cercana a las personas y atenta a los desafíos de nuestro tiempo.
Nuestro agradecimiento también al Pbro. Óscar Camacho Macías, Vicario Episcopal de Pastoral, y a su equipo por su acompañamiento y apoyo para que estos procesos puedan articularse dentro del caminar pastoral de nuestra Arquidiócesis; y al Pbro. Abraham Reyes García, Coordinador de la Dimensión Diocesana para la Familia, por acompañar, impulsar y hacer suyo este esfuerzo que nace del deseo de servir cada vez mejor a nuestras familias.
Y, por supuesto, nuestro reconocimiento y gratitud a todo el equipo de la Dimensión Diocesana de Pastoral para la Familia, a quienes trabajan muchas veces detrás de cada encuentro, preparando, convocando, recibiendo y acompañando. Cada servicio, cada detalle y cada hora entregada hacen posible que esta misión llegue a nuestros Agentes de Pastoral y, a través de ellos, pueda llegar hasta las familias de nuestras parroquias.
Cada sacerdote que se suma, cada equipo parroquial que se forma y cada agente que ofrece su tiempo hace posible que este proceso deje de ser solamente una propuesta y pueda convertirse en una experiencia viva dentro de nuestras parroquias. Ahí, en la cercanía cotidiana con las familias, es donde queremos que los Círculos de Familia puedan dar fruto y colaborar, desde el Evangelio, en la construcción de comunidades más fraternas y pacificadas.
Desde la Dimensión Diocesana de Pastoral para la Familia, seguimos convencidos de que acompañar a las familias también significa ofrecerles herramientas concretas para sanar sus relaciones, recuperar el diálogo y convertirse en verdaderas artesanas de paz.
Agradecemos profundamente al Pbro. Jorge Atilano González Candia, fundador de CIAS por la Paz y referente del Diálogo Nacional por la Paz, a nuestros sacerdotes y, de manera muy especial, a cada uno de nuestros hermanos Agentes de Pastoral que han dicho sí a este proceso formativo.
Porque quizá la paz que tanto anhelamos para México no comienza tan lejos como pensamos.
Comienza cuando una persona decide escuchar a otra.
Cuando una familia vuelve a dialogar.
Cuando elegimos construir puentes en lugar de levantar muros.
Y como Iglesia, queremos aprender a hacerlo juntos.
Dimensión Diocesana de Pastoral para la Familia
Arquidiócesis de Tlalnepantla
