El pasado sábado 15 de noviembre, la Curia Diocesana fue el punto de reunión para el Tercer Encuentro de Pastoral Social, una jornada marcada por la alegría, la fraternidad y el compromiso cristiano. Agentes provenientes de las siete zonas de nuestra Arquidiócesis compartieron sus experiencias y fortalecieron los lazos que nos unen en la misión de acompañar a quienes más necesitan apoyo y cercanía.
Este encuentro no fue solamente una actividad programada, sino un verdadero espacio de comunión.
Durante la jornada, se presentaron las distintas dimensiones de la Pastoral Social que trabajan activamente en nuestra diócesis. A través de una expo informativa, los equipos dieron a conocer sus acciones, subsidios y esfuerzos que buscan atender diversas realidades de nuestras comunidades.
Uno de los momentos más significativos fue la escucha de los testimonios. Estos testimonios avivaron nuestro espíritu y nos impulsaron a continuar sirviendo con generosidad.
A traavés del conversatorio, con sencillez y apertura, los participantes escucharon, dialogaron y aprendieron unos de otros, dejando que el Espíritu renovara la esperanza y el deseo de servir con mayor entrega. Las conclusiones ofrecieron una luz muy especial.
Asimismo, se nos animó a vivir el Plan Diocesano de Pastoral con la certeza de que caminamos juntos en una misión común, recordando que la Pastoral Social es parte fundamental de este Plan y que, desde ella, somos llamados a ser una Iglesia cercana, solidaria y comprometida. Este Plan nos invita a asumir con convicción nuestro triple ministerio: ser profetas que anuncian la Buena Noticia, sacerdotes que sirven con amor y reyes-servidores que acompañan con misericordia, orientando nuestra acción a servir con espíritu solidario a los más pobres y reconociendo en ellos su creatividad y su valioso aporte a la evangelización. A la luz de este llamado, la jornada reafirmó que estamos invitados a encarnar el mensaje de Jesús en la vida cotidiana: anunciar con alegría, servir con amor y conducir con justicia, para edificar una comunidad más fraterna y misericordiosa donde todos, especialmente los más vulnerables, encuentren un camino de esperanza, dignidad y paz.
