En comunión con las orientaciones de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), nuestra Arquidiócesis ha iniciado el proceso de implementación de la sinodalidad en nuestra Iglesia particular, promoviendo un camino que fortalece la comunión, impulsa la participación y renueva la misión evangelizadora de la Iglesia.
Con este propósito, se integró el Equipo Diocesano de Animación Sinodal, conformado para recibir capacitación y acompañamiento directo de la CEM. Su labor consiste en impulsar la vivencia de la sinodalidad dentro de nuestras estructuras eclesiales, promoviendo una Iglesia que escucha, dialoga y camina en comunión.
Desde el mes de febrero, este equipo ha comenzado su labor pastoral y el pasado sábado realizó el primer taller formativo denominado “Hacia una Iglesia Sinodal”, en el que se compartieron las bases principales para comprender este camino eclesial, así como la práctica del Conversatorio en el Espíritu.
En nuestra Arquidiócesis, este proceso se reflejará especialmente en el Plan Diocesano de Pastoral, mediante experiencias concretas de escucha, perdón, diálogo, discernimiento y compromiso comunitario.
La finalidad es que estos ejercicios se integren de manera permanente en nuestra vida eclesial y en la pastoral ordinaria, para continuar caminando juntos en la misión que el Señor nos ha encomendado e invitar a más hermanos y hermanas a vivir un encuentro con Cristo.
