I. 2. NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE (EL PUERTO)

El Corazón que late por nosotros

Por Parroquia Ntra. Sra. de Guadalupe junio 29 , 2025
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Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

El pasado 27 de junio de 2025, la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, El Puerto, se reunió con profundo fervor para celebrar la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Decenas de fieles acudieron a la Santa Misa, en un ambiente cargado de recogimiento, gratitud y esperanza. Y no es para menos: esta fiesta, centro espiritual del mes de junio, nos invita a contemplar el amor inagotable de Cristo, ese amor que late incansablemente por cada uno de nosotros.

Durante la homilía, nuestro sacerdote -Padre Saúl Vera- nos condujo a la médula de esta devoción: un corazón divino que no juzga, que no se cansa de esperar, que se entrega sin medida. A la luz del profeta Ezequiel, que presenta a Dios como el Buen Pastor que cura, busca y fortalece a sus ovejas, fuimos recordados de la cercanía de Cristo, quien se hizo carne para cumplir esa promesa. Y en el evangelio del día —la parábola de la oveja perdida—, encontramos la imagen perfecta de este Corazón que no se resigna a perder a nadie, que sale a buscarnos incluso en nuestras noches más oscuras.

San Pablo, en su carta a los Romanos, lo expresa con una contundencia que conmueve: "Cristo murió por nosotros cuando aún éramos pecadores". Este es el núcleo de la devoción al Sagrado Corazón: un amor gratuito, que se da sin condiciones, que no exige perfección sino entrega, y que nunca se cansa de perdonar.

Nuestro sacerdote también compartió una breve historia de esta fiesta, cuyo origen se remonta a las revelaciones privadas recibidas por Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII. En ellas, Jesús mostró su Corazón ardiente de amor, coronado de espinas y atravesado por una herida, señal del sufrimiento que le causa la indiferencia y el pecado de la humanidad. Pero junto a este dolor, Él dejó una promesa de esperanza: doce promesas dirigidas a quienes practiquen con devoción los primeros viernes de mes, comulgando con fe durante nueve meses consecutivos.

Estas promesas —como el consuelo en las aflicciones, la paz en los hogares, la conversión de los pecadores, y la gracia de la perseverancia final— no son simples palabras piadosas. Son invitaciones concretas a renovar nuestra vida desde el amor de Cristo. Son también un llamado urgente a devolverle amor por amor, especialmente en tiempos en que esta devoción ha sido injustamente relegada o incluso reemplazada por otras celebraciones que no siempre conducen a la vida en plenitud.

Frente a una cultura que a menudo nos invita a olvidar lo sagrado, el Corazón de Jesús nos recuerda lo esencial: que el amor verdadero existe, que está vivo, y que tiene forma de Corazón traspasado.

Hoy más que nunca, esta devoción es actual. Porque en un mundo herido por la violencia, el egoísmo y la indiferencia, necesitamos redescubrir ese Corazón que nos espera en el Sagrario, que nos ofrece consuelo en el dolor, que bendice nuestros hogares y que anhela ser entronizado en nuestras vidas.

Como comunidad parroquial, renovamos nuestra consagración al Sagrado Corazón de Jesús. Le entregamos nuestras familias, nuestras luchas y alegrías, nuestros proyectos y debilidades. Que Él reine en nuestros corazones, y que nosotros aprendamos a vivir con el mismo amor que brota de su Corazón.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Sagrado Corazón de Jesús, haz nuestro corazón semejante al tuyo.